MUJERES CONTRA LA TRATA

Campañas Informaciones

Archivos para Esclavitud

Esclavitud cero

http://groups.google.com/group/esclavitud-cero?hl=es

Estimados/as amigos/as:

 

Frente al rápido desarrollo de la trata de personas en Argentina, tanto con fines de explotación sexual como laboral, la Fundación El Otro ha decidido comenzar un Programa integral para abordar el fenómeno de la trata de personas, denominado ESCLAVITUD CERO.

 

El Programa Esclavitud Cero:

Fomenta la toma de conciencia respecto a esta forma moderna de esclavitud; fortalece institucionalmente tanto a la sociedad civil como al Estado para hacer frente a este flagelo; protege los derechos humanos de las víctimas mediante servicios de asistencia legal gratuitos; facilita la asistencia a las víctimas, mediante el fortalecimiento, la capacitación y el apoyo a las organizaciones que  estén en condiciones de brindarla, tanto en  la urgencia como en el trabajo de reinserción social de las personas tratadas en el mediano y largo plazo. 

 

Áreas de Trabajo

 

1)Información Pública y Prevención;

2)Fortalecimiento Institucional  (Capacitación; Asistencia Técnica e Investigación);

3)Asistencia a las Víctimas (Generación de Redes y apoyo a ONGs y al Estado para encarar la asistencia y reinserción de las víctimas de la trata de personas.

4)Área Legal y Documentación de Casos.

 

El Programa está trabajando en el área de asistencia técnica, capacitación e información pública y ha enviado solicitudes de fondos para la financiación de otras actividades específicas. 

 

¿Qué es la Fundación El Otro?

 

El Otro es una Fundación cuya misión es participar en la instalación de la equidad en la sociedad y promoverla

 

 

¿De qué forma?

 

1)Promoviendo la participación ciudadana en los asuntos públicos;

 

2) Promoviendo, facilitando y protegiendo el ejercicio de los derechos humanos;

 

3) Promoviendo la asunción de responsabilidades por parte del Estado y de la sociedad civil.

 

 

 

Creada en 1990, nuestra fundación cuenta con 16 años de experiencia en su trabajo con organizaciones de la sociedad civil, Estado, empresas, universidades y organizaciones educativas, en diversos programas que promueven la participación ciudadana, la responsabilidad social y la posibilidad –para todas las personas- de incluirse en las cadenas de creación de valor económico y social, y de ejercer integralmente sus derechos humanos.

 

Para mayor información ingresar en nuestra página web:

 

www.elotro.org.ar

 

Gracias por su interés en la temática de la TRATA DE PERSONAS. Trataremos de mantenerlos actualizados y de hacerles llegar todos las iniciativas y documentos nuevos que vayan apareciendo.

 

Con el objetivo de erradicar la trata de personas en Argentina, iniciamos este camino, en compañía de todos ustedes.

 

Un saludo fraterno y gracias por acompañarnos,

 

Mercedes Assorati

Coordinadora

Programa Esclavitud Cero

Fundación El Otro

 

TEL: (011) 4785-0291 (011) 15 5 513-4738

assorati@elotro.org.ar

assorati@gmail.com.ar

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La trata de personas es una forma moderna de esclavitud


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La Trata de Personas, donde la mercancía es el ser humano

Foro de la Red Peruana contra la Pornografía Infantil

http://nopornoinfantil.crearforo.com/image-est2.html

Nadie estará sometido a esclavitud ni a servidumbre, la esclavitud y la trata de esclavos están prohibidas en todas sus formas.”
(Declaración Universal de los Derechos Humanos, Art. 4, Naciones Unidas 1948)

¿Qué es la trata de personas?

Es una forma moderna de esclavitud y es definida internacionalmente como sigue: “Por ‘trata de personas’ se entenderá la captación, el transporte, el traslado, la acogida o la recepción de personas, recurriendo a la amenaza o al uso de la fuerza u otras formas de coacción, al rapto, al fraude, al engaño, al abuso de poder o de una situación de vulnerabilidad o a la concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre otra, con fines de explotación. Esa explotación incluirá, como mínimo, la explotación de la prostitución ajena u otras formas de explotación sexual, los trabajos o servicios forzados, la esclavitud o las prácticas análogas a la esclavitud, la servidumbre o la extracción de órganos.”
(Protocolo para Prevenir, Reprimir y Sancionar el Tráfico de Personas, especialmente de Mujeres y Niños, Art. 3a, Naciones Unidas 2000)

En nuestro país, ¿está penada la Trata de Personas?

Sí, la Trata de Personas es una actividad ilícita, establecida en el Código Penal peruano, mediante su artículo 182, que a la letra indica que: “el que promueve o facilite la captación para la salida o entrada del país o el traslado, dentro del territorio de la República, de una persona, para que ejerza la prostitución, someterla a esclavitud sexual, pornografía u otras formas de explotación sexual, será reprimido con pena privativa de la libertad no menor de cinco ni mayor de diez años. La pena será no menor de diez ni mayor de doce años, si media alguna de las circunstancias agravantes, enumeradas en el artículo anterior”

¿Por qué existe la trata de personas?

Muchas de las personas afectadas por la trata de seres humanos provienen de países que atraviesan una fase de profundos cambios internos, ya sea debido a transformaciones en la sociedad o a guerras. Esos cambios, acompañados de penurias económicas, violencia, desocupación, inseguridad social y falta de perspectivas, llevan a que cada vez más seres humanos crean ver una salida en la emigración.
Más de la mitad de los emigrantes son mujeres. Las víctimas provienen a menudo de entornos de pobreza y deben alimentar a familia e hijos. En esa situación, los traficantes de personas, para ganar más dinero, no dudan en abusar de los deseos de emigrar y del desconocimiento de sus víctimas.
La política restrictiva y de aseguramiento de fronteras de los países occidentales favorece también la trata de mujeres, porque limita sus posibilidades de ingresar y trabajar legalmente. Por ello, sobre todo las mujeres, dependen en gran medida de inescrupulosos intermediadores y dudosos canales para llegar al país que han elegido como destino.
No obstante, la trata de personas se basa no sólo en la oferta, sino también en la demanda en los países de destino: una demanda de fuerza de trabajo barata y posiblemente “fácil de explotar”, por ejemplo en la prostitución, el turismo o la industria de la construcción.

¿Cómo funciona la trata de personas?

Existen diversas formas de trata de personas. Los traficantes les hacen tentadoras ofertas financieras o son enganchadas por agencias que les ofrecen conseguirles trabajo en el exterior. Los afectados se endeudan a menudo por los montos que cuestan la intermediación y los costos de viaje y se hacen así extorsionables. Niños y jóvenes son también secuestrados o a sus familias se les ofrece dinero por ellos.
La trata de personas se lleva a cabo tanto en forma transfronteriza como dentro de las fronteras de un Estado. A menudo a las víctimas les es quitada la documentación, por lo que no tienen posibilidad alguna de huir. La explotación puede adquirir diversas formas: explotación sexual (p. ej. la prostitución o el matrimonio forzosos), explotación laboral (p. ej. como empleada) o también para la extracción de órganos. Los afectados reciben muy poca o ninguna paga por su trabajo y servicios y están expuestos al control total, constantes amenazas y a menudo también a violencia, que puede ir hasta la tortura. Sus derechos más fundamentales son violados.
Sobre las víctimas se ejerce presión también a través de amenazas a sus familiares. Debido a la ilegalidad de la trata de personas, no existen casi estadísticas confiables. Se parte, sin embargo, de que las ganancias derivadas de la trata de personas son comparables a las obtenidas con el narcotráfico y el tráfico ilegal de armas.

¿Quién es víctima de la trata?

Toda persona puede transformarse en víctima de la trata de seres humanos. No obstante, el 80% de los afectados son mujeres y niños y estos últimos son cada vez más jóvenes. Particularmente amenazadas están mujeres de regiones pobres con escasas posibilidades educativas y laborales, refugiados y niños huérfanos y de la calle. Además, niños y mujeres con experiencias de violencia y personas que viven en regiones en crisis.

¿Quiénes son los traficantes?

Diversas personas pueden transformarse en traficantes de personas. En el proceso de “enganche o captación” participan a menudo personas del entorno social de los afectados (p. ej. familia, vecinos, maestros). El proceso es llevado a cabo en parte por agencias de intermediación. A ellos se agregan grupos de criminales, que a menudo pertenecen a redes del crimen organizado. También estructuras locales corruptas ayudan o facilitan el trabajo de los traficantes de personas.

¿Qué puede hacerse para combatir la trata de personas?

Entre las disposiciones específicas de la lucha contra la trata de personas se cuentan medidas preventivas de información a las potenciales víctimas, a los agentes del Estado encargados de enfrentar el problema y a las personas del lado de la demanda (p. ej. los clientes de prostitutas), así como el apoyo social, psicológico y legal a las víctimas. En el marco de programas de protección de testigos, también ubicamos medidas de reintegración amplias y de largo plazo y la persecución penal de los autores de los delitos.
Además deben ser mejoradas las condiciones sociales marco de las potenciales víctimas. Ello incluye programas de reducción de la pobreza y de equidad de derechos de la mujer, así como una mejora de las posibilidades de trabajo en los países de origen de las víctimas.
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Dimitri N. Senmache Artola
Presidente de la Red Peruana contra la Pornografía Infantil
http://nopornoinfantil.blogspot.com

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AMERICA LATINA: La esclavitud sexual no ha sido abolida

http://www.alianzaportusderechos.org/leer.php/252

 

El tráfico de mujeres se afianza en la inexistencia de acciones orientadas a investigar y perseguir este delito, concluye un informe de la Comisión Internacional para las Migraciones (OIM)
 
 
 

En América Latina y el Caribe esta práctica ilegal e inhumana captó 100.000 víctimas durante el año pasado. Una mujer puede ser vendida a una red de prostitución por entre cien y 1.600 dólares

BUENOS AIRES La trata de personas es, en la actualidad, uno de los más “lucrativos” de los negocios ilegales. Junto con el narcotráfico es una de las actividades fuera de la ley, que mueve la preocupación mundial, pero la lucha para su erradicación no puede considerarse exitosa.

El comercio de personas genera unos ingresos anuales de 32.000 millones de dólares en todo el mundo y el 85 por ciento de ese dinero proviene de la explotación sexual, que sólo en América Latina y el Caribe captó 100.000 víctimas durante el año pasado.

Los datos se desprenden de un informe de la Organización Internacional de Migraciones (OIM) facilitado a EFE por su director regional para el Cono Sur, Eugenio Ambrosi, quien declaró que una mujer puede ser “vendida” a una red de explotación sexual por entre cien y 1.600 dólares.

Las víctimas de las organizaciones que trafican con personas para obligarlas a ejercer la prostitución aportan unas ganancias netas anuales de 13.000 dólares a sus explotadores, dijo el funcionario italiano.

Los ganchos
El estudio de la OIM, que se ha centrado en Argentina, Chile y Uruguay, revela que las víctimas suelen ser mujeres de clase social baja, que viven en un ambiente de marginalidad al que suele sumarse un entorno familiar inestable y un precario nivel educativo, lo que reduce sus posibilidades laborales y las predispone a migrar y a caer en engaños.

Los ganchos para atraer a estas mujeres son diversos, pero en la mayoría de los casos se trata de otras mujeres que están relacionadas de alguna manera con su ámbito familiar y en las que la víctima confía, como vecinas o incluso miembros de su familia, que les ofrecen una oferta de empleo bien remunerada en el extranjero o en su país pero lejos de sus parientes.

Los captadores también recurren a tácticas como la publicación de anuncios, en los que no se especifica claramente cuál será el trabajo a desarrollar, casting para trabajar en el mundo de la publicidad o como modelos, o incluso el secuestro.

En la mayoría de las ocasiones, los tratantes proponen a las víctimas hacerse cargo de los gastos del viaje, por lo que las mujeres cuando llegan a su destino ya cuentan con una deuda contraída.

De capatadas a agentes
Ambrosi destacó que las víctimas de trata pueden llegar a convertirse en tratantes o explotadoras, bien por coacción o como resultado de los abusos sufridos, y que al menos el 50 por ciento de las mujeres no son conscientes de su condición de víctimas.

Aparte de los agentes directos, en la trata también intervienen los secundarios, que con su colaboración implícita o con su indiferencia hacen posible este tipo de prácticas, como conductores de taxis, funcionarios públicos, policías, jueces y políticos.

La relevancia de algunas de las personalidades implicadas en el proceso dificulta la declaración de las víctimas y la interposición de denuncias, y en la actualidad no existe en Argentina, Chile y Uruguay un sistema de protección para éstas, porque esta práctica no es considerada un delito y los explotadores deben ser juzgados por otras causas.

De todas las edades
La trata sexual de personas en Argentina registró 47 causas penales durante 2006, de las que el 30 por ciento correspondieron a menores de edad y entre el 50 y el 60 por ciento a mujeres de entre los 18 y los 24 años de edad.

Asimismo, se registraron cuatrocientas denuncias por desaparición en este país durante el pasado año, de las que la mayoría corresponden al perfil de las mujeres secuestradas para la trata sexual.

El informe revela que la provincia de Tucumán (nordeste de Argentina) es en la que más se recurre al secuestro para el reclutamiento.

En Argentina se da un predominio de la trata interna, pero también se presenta como un país de tránsito de mujeres latinoamericanas a Europa y como lugar receptor de dominicanas y paraguayas, destacó Ambrosi.

Un 52 por ciento de los 118 casos de paraguayas víctimas de trata sexual analizados por la OIM en 2005 tuvieron como destino Argentina.

Chile se presentó en el año 2006 como país de destino para el 40 por ciento de mujeres argentinas, el 25 por ciento de peruanas, el 24 por ciento de colombianas, el 5 por ciento de chinas y el 2 por ciento de mujeres dominicanas, brasileñas y ecuatorianas.

El estudio de la organización también revela que Uruguay no es un país de destino de víctimas de trata con fines de explotación sexual, aunque se han registrado algunos casos de mujeres argentinas y brasileñas, pero sí es exportador hacia países como España e Italia, y en menor medida a países como Argentina y Alemania.

Sin diferencias
• El termino trata de blancas se usaba a finales del siglo XIX y se refería a las mujeres europeas que eran llevadas con fines de explotación sexual (concubinato, prostitución entre otras) a países de Europa del Este, Asia y África. De ahí el termino, pues eran únicamente mujeres blancas. http://es.wikipedia.org
• En la página www.oim.org.co, de Colombia, se lee que este país ocupa el segundo lugar después de Brasil, como el de mayor número de personas, mujeres y niños, enviados con propósitos ilegales desde su territorio hacia Europa y Asia.
• En Venezuela, en 2005 se presentaron 53 casos en el país, y en el primer trimestre de 2006 ya se habían conocido 52 casos de trata de blancas. Las autoridades buscan superar los marcos legales que existen y que dificultan la lucha contra este delito.

http://www.eltiempo.com.ve/noticias/default.asp?id=101865

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trafficking is TORTURE


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Trata de blancas: el siniestro negocio de la esclavitud sexual

Investigación del diario La Nación

 

 Domingo 6 de enero de 2008 | Publicado en la Edición impresa

 Noticias de Enfoques:
 
 En 2006 se denunció la “desaparición” de 476 mujeres, 70 de ellas en Tucumán. Cómo es la ruta del tráfico de personas, un negocio que mueve Us$ 32.000 millones al año
Por Gustavo Barco     BANDA DEL RIO SALI, Tucumán.- Es un día cualquiera en casa de don Mario. Lo de siempre, los críos que corren por el patio de tierra descalzos, otros que salen de la casilla semioscura y persiguen a la gallina con peladilla. Son siete hijos -otros tres más grandes ya hicieron sus vidas- y una nieta de dos años, la que les dejó Teresa, la hija de 16 que fue rescatada de un cabaret de La Rioja donde la tenían cautiva y la obligaban a prostituirse. 

A Teresa los recuerdos la abruman, los gritos de las primeras violaciones, el sudor hediondo de esos cuerpos, las palizas y empujones para forzarla a que se drogara, las luces de neón, ese “mi amor” edulcorado que aprendió a decir a fuerza de tormentos, la amiga que la entregó a una red de explotación sexual. Un año y medio soportó esa esclavitud. A veces no aguanta y se va por ahí, sin rumbo, por varios días.

“Volvió rebelde Teresa, contesta mal. Viene y me deja a la changuita, ¿ha visto? A veces se queda sentada en la cama y llora, llora mucho”, dice su padre, de 48 años mal llevados, cruzado de brazos frente a la casa que habita en esta pequeña ciudad tucumana, a 3 kilómetros de la capital provincial, la continuidad del conglomerado urbano del gran San Miguel del Tucumán que se conoce como la capital nacional del azúcar. Yo le digo “qué le anda pasando m hija” y ella callada”.

Teresa nunca le quiso contar lo que pasó en La Rioja, pero él sabe. “Los hombres somos muy hijoeputas”, dice, y entonces habla también de las malas juntas, de aquélla que parecía una amiga y la entregó.

Porque hubo una visita de aquella muchacha, la única que hizo, en la que -piensan ahora- habrá tomado nota, seguramente, de las chapas hirvientes de la casilla, de esa beba recién nacida y de la pobreza que, tal vez, quién sabe, ahogaba a Teresa. Habrá pensado que sería fácil sacar una tajada de esas necesidades: le ofreció un trabajo cama adentro en Catamarca, pero la llevó engañada a La Rioja.

Allí la tuvieron encerrada en una casa y después la llevaron al prostíbulo. Teresa tenía entonces 14 años y los proxenetas amenazaban con matar a su beba recién nacida si no hacía lo que le exigían: había caído víctima de una de las muchas mafias de trata de personas con fines de explotación sexual que operan en la Argentina, un negocio cuya dimensión no refleja ninguna estadística oficial, pero que, según los investigadores, no deja de crecer.

De hecho, tan sólo en 2006 se denució la “desaparición” de 476 mujeres en todo el país, 70 de ellas en la provincia de Tucumán, según datos de la Organización Internacional de las Migraciones (OIM) que, junto con las Naciones Unidas y la Organización Internacional del Trabajo (OIT), son algunas de las pocas agencias que realizan informes en el país y llevan registros a nivel mundial.

Según la OIM, en las investigaciones judiciales aparecen implicados “en forma recurrente, funcionarios públicos y políticos”.

Esos informes denuncian que el negocio mundial de la trata de personas genera ganancias por 32.000 millones de dólares al año y que ya se ubica en el tercer lugar de un siniestro ranking internacional encabezado por la venta de armas y el comercio de drogas. Esos mismos informes indican que 5000 pesos es la cifra más alta que se pagó en la Argentina por una esclava sexual y 150 pesos el monto menor para explotarlas de por vida. Cuando la víctima es una menor, una niña, según la OIT, puede generar, ella sola, una ganancia de 130 mil dólares al año. La OIM estima que un grupo de siete mujeres menores esclavas sexuales le reditúan a sus captores unos 80 mil dólares mensuales. En la zona de la Triple Frontera, según Unicef, un ejército de 3500 niños, niñas y adolescentes sufren algún tipo de violencia sexual, hasta la explotación comercial “en lugares cerrados”. En 2006, estiman, fueron objeto de trata según Unicef, un ejército de 3500 niños, niñas y adolescentes sufren algún
 tipo de violencia sexual, hasta la explotación comercial “en lugares cerrados”. En 2006, estiman, fueron objeto de trata unas 100.000 personas procedentes de América Latina y el Caribe.

Aunque invisible, la trata de personas tiende sus redes por todo el país. Los estudios internacionales indican que el “reclutamiento” de las víctimas tiene lugar principalmente en las provincias del Norte, ya sea mediante el engaño (trata blanda) o el secuestro (trata dura). Misiones, Corrientes, Chaco, Santa Fe y Tucumán son los lugares de captación, mientras que los lugares de destino por excelencia son las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Entre Ríos, La Pampa, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego. Pero también se han identificado lazos con la trata internacional, en especial la ruta que lleva a España, donde fueron rescatadas jóvenes tucumanas.

El caso de Teresa es un ejemplo claro del modus operandi de estas mafias, que cuentan con aceitados mecanismos en los que se integran actores primarios y secundarios. Entre los primeros, los investigadores identifican a los “reclutadores”, hombres o mujeres cuya función es captar a las mujeres para los prostíbulos a través del engaño o el secuestro. Cobran comisiones de entre 100 y 500 pesos, dependiendo de la “calidad” de la víctima, y casi siempre trabajan con “marcadores”, que suelen ser taxistas, peluqueras o vendedores ambulantes que, a su vez, cobran unos 50 pesos por el dato de alguna joven con el perfil buscado.

El circuito se completa con los proxenetas (“maridos” o “madames”), que obtienen sus ganancias mediante la explotación sexual de una o más mujeres de su propiedad, y los regentes de los prostíbulos, que son los dueños o administradores de los locales, aunque estos últimos también pueden ser proxenetas.

Los tratantes secundarios, no menos importantes, son los que aportan la protección necesaria para que todo el engranaje funcione. Es que, según investigadores de Gendarmería Nacional consultados por LA NACION, se trata de un delito “muy complejo”, con puntos de partida, escalas, puntos de llegada y de retorno, un recorrido interjurisdiccional que puede llevar a una joven a ser explotada en diferentes tramos desde Tucumán o Misiones hasta Tierra del Fuego.

Zaida Gatti, asesora del programa Las Víctimas Contra Las Violencias, del Ministerio de Interior de la Nación, explica el primer tramo de sometimiento que ejercen los rufianes con las “mujeres niñas”: “Las llevan a un hotel o casa, un centro de “entrenamiento”. Ahí las someten a las primeras violaciones para prostituirlas. Las que menos resistencia oponen, por miedo, por las amenazas, son trasladadas hacia las grandes ciudades. Las que más se resisten, la mayoría, van a los burdeles que están a los costados de las rutas. Se aprovechan de la falta de contención de las chicas, a las que convencen con promesas de tapas de revistas o castings”.

Batalla personal

A Teresa la rescató la flamante División Especial de Trata de Personas de la policía de Tucumán, creada en julio pasado a instancias de Susana Trimarco, la madre de Marita Verón, una joven tucumana que fue secuestrada el 3 de abril de 2002 y que, se sospecha, habría sido vendida en 2000 pesos a una de estas redes. Su caso se ha vuelto emblemático por las derivaciones que ha tenido, con evidencias de connivencia tanto policial como judicial y política con las mafias de trata del noroeste argentino y de las conexiones que éstas tienen con otras redes que operan en el país y el extranjero. El expediente consta de 40 cuerpos de 200 hojas cada una, un verdadero manual de la trata de personas en la Argentina.

Pero este caso también se volvió emblemático por la batalla personal que Trimarco viene librando desde hace cinco años. En la búsqueda de su hija, esta mujer llegó a infiltrarse en las mafias como prostituta, ayudó a liberar a más de 140 jovencitas y llegó a conocer como pocos el funcionamiento interno de estas mafias.

“Las tienen marcadas, no eligen a cualquiera. Les pegan tanto… les ponen el revólver en la cola, en la boca; las queman con cigarrillos, las violan, y de esa forma las van sometiendo”, dice a LA NACION en la sede de la Fundación María de los Angeles contra la Trata de Personas, inaugurada hace algunas semanas en la capital tucumana. Pero ese es sólo el comienzo, afirma: “Después las maquillan, les tiñen el pelo, les ponen lentes de contacto para cambiar su aspecto; las hacen adictas y las obligan a venderle drogas al cliente”.

Saúl Ibáñez, primer abogado de la causa de Marita Verón -hoy se ocupa de otros casos de trata para la fundación que preside Susana Trimarco- entiende que las mafias del noroeste funcionan como “telarañas de varios niveles, con capacidad económica, financiera, contable, jurídica, de comunicaciones y con alto poder de fuego: casi como un Estado paralelo”.

La realidad es que son muy pocas jovencitas las que son rescatadas o logran escapar. “Lo que hay que entender es que la muerte es el final del camino para la gran mayoría de estas niñas, no hay cuerpito que aguante”, explica Claudia Lascano, de la Coalición Alto a la Trata y la Explotación Sexual, Comercial Infantil (ESCI). Cuando salen del infierno, pueden sufrir el Síndrome de Estocolmo, además de trastornos disociativos y trastornos de personalidad diversos, como fobias y paranoias, según un estudio de la Asociación Civil Nuestras Manos, sobre la trata de personas en la Argentina.

De las miles de jóvenes que desaparecen, hay unos pocos nombres que sacudieron a la sociedad. Uno de los más terribles se hizo público hace unos años cuando fue ventilado en el juicio y se conoció entonces la historia de Sandra, a quien el ex policía Jorge González, ex integrante de la Brigada Antisecuestros de la Policía Federal (hoy condenado a 14 años de prisión), había tomado como esclava sexual. Como la negativa de Sandra continuaba pese a las torturas, el ex policía la dejó esposada en una cueva, en donde la chica estuvo 15 días sin comer. Sus muñecas habían adelgazado tanto que pudo zafar de los grilletes y escapar.

El proxeneta regenteaba un cabaret en Inriville, Córdoba, en donde mantenía cautivas también a Betiana Zapata, de 19 años, y a Vanesa Payero, de 18, a quienes les exigía que “disciplinaran” a la rebelde. Ellas también fueron juzgadas. “Le teníamos miedo porque nos golpeaba a todas, nos tenía encerradas, abusaba de nosotras cuando quería. Era Sandra o nosotras y nuestras familias, porque él sabía dónde vivían y decía que los iba a matar a todos”, dijo durante el juicio Betiana, que al igual que Vanesa quedó en libertad, al recibir una condena mínima de tres años.

Otras desapariciones de mujeres jóvenes fueron relacionadas también con las redes de prostitución. Florencia Penacchi, la estudiante neuquina desaparecida el 17 de marzo de 2005 en Palermo; Fernanda Aguirre, la adolescente entrerriana desaparecida el 25 de julio de 2004, entre otras. Fue Jorge Tobar, un ex comisario al frente de la investigación del caso Verón, el que se animó a vincular esas desapariciones con otras que también ganaron repercusión mediática, como la de la turista suiza Annagreth Wügler, la mencionada Fernanda Aguirre y la de una alemana desaparecida en Bariloche, Nicola Henkler. “Está probado que existe en el país un sistema de proxenetas que vende chicas como si fueran ganado, las desplaza por el país y las explota. Las conexiones están probadas, al menos entre Tucumán, Córdoba, Santiago, La Rioja, Salta y Santa Cruz”, había dicho el policía tucumano. Hoy no quiere entrevistas, ni nada: “Me han arrestado por dar entrevistas. Ya pedí el retiro, no quiero
 saber más nada con la policía, ni de ataques de la mafia ni del gobierno, llegué a un punto en que la cosa se puso fea”.

Entre los especialistas consultados por LA NACION, entre ellos miembros de seguridad nacional, fiscalías, y organismos dependientes del gobierno nacional, se subrayó que en la lucha contra la trata es necesario contar con la ley que tipifique el delito -basada en el Protocolo de Palermo, que la Argentina ratificó en 2002-, aprobada por unanimidad en el Senado de la Nación y que pasó a la Cámara de Diputados. Es una ley que convertirá a la trata de personas en delito federal -con penas de 3 a 15 años- y que, entre otros alcances, afectará a los que hoy mantienen impunidad, como los reclutadores, y que también se puede aplicar en casos de talleres clandestinos y de venta de órganos.

Eugenio Freixas, director del Programa de Asistencia a la Víctima del delito, de la Procuración General de la Nación -trabajan junto al Inadi-, puso énfasis en la pata insoslayable que sostiene el negocio de la trata: “No va a haber legislación que sirva si no nos ponemos a pensar en una de las patas fundamentales de este delito, que es la demanda”.

La oficina que dirige Freixas acumula un aumento de intervenciones en casos de trata, aunque son números para nada representativos de los miles de casos que hay, ya que el delito, al no estar tipificado, no entra en las estadísticas. En 2004 intervino en 9 hechos; en 2005 en 27; en 2006 en 42 y en 2007 en más de 85 casos.

El peso del dinero que mueve la esclavitud sexual hace que las intimidaciones de la mafia le lleguen a todos los actores, de un lado y del otro, que puedan coartar los negocios de las redes de trata. Tal es el caso de la jueza de menores de Moreno, Mirta Guarino, quien sufrió un atentado luego de procesar a una banda dedicada a la prostitución infantil, en 2004. Las tuercas de la rueda trasera izquierda de su camioneta habían sido aflojadas para provocarle un accidente. “Los encubrimientos policiales son una realidad y es preciso reconocerlo. También es cierto que no todas las fuerzas policiales actúan como encubridoras. Se han realizado procedimientos con excelentes oficiales de policía y de Gendarmería”, señaló Guarino.

Pero para Mercedes -que tiene 44 años y 10 partos, hijos de 3 a 20 años, un marido que hace changas para la comuna, una nieta sin mamá-, no muchos motivos de optimismo. Hace ocho años que su hija Pamela, de 17, salió de Garmendia, a más de 150 kilómetros de la capital tucumana, a trabajar como empleada doméstica en la ciudad.

Mercedes muestra las tres habitaciones que “la Pame” estaba ayudando a construir, el techo que ya se voló dos veces con las tormentas, el horno de barro. Dice que hizo denuncias pero que su hija no aparece, que intentó suicidarse y que una de sus hijas, la que más extraña a Pamela, también. “Le puede pasar a cualquiera ¿vio? Pero no tengo plata, mis hijos me necesitan y tengo que luchar por ellos. Cuando llegan autos en busca de chicas para trabajar, yo los echo, les digo que tengo hijos todos varones”, dice Mercedes, segura de que Pamela fue “marcada” y secuestrada por una red de trata. Su hija ya le había contado que una vez la quisieron meter en un auto y que salió a fuerza de rasguños; si hasta le había mostrado la piel de esos hombres que tenía en debajo de sus uñas, dice Mercedes.

La tarde se desvanece cuando la señora aprieta el puño con rabia para contener el llanto. Los chicos juegan allá lejos, van y vienen de la casa. Su desahogo paraliza: “Ya le dije a mi marido, al que me arrebató a mi hija cuando lo vea, si lo veo, si lo encuentro, lo mato, señor, lo mato y no me importa ir a la cárcel, porque yo no crié una hija para que sea una puta ¡que no! ¿Cómo estará m hija señor? ¡Si hasta picana dice que le meten esos desgraciados! “.

El mate trae un poco de calma. Mercedes se seca rápido las mejillas con los puños, no vaya a ser que los changos la vean así.

Los capos

Según Trimarco, los “dueños” de las jóvenes las van desplazando de prostíbulo en prostíbulo y así las van cambiando también de provincia. “Una fuga -dice- se paga con la muerte”. Experta a la fuerza, afirma que los “capos” de este negocio en el país no son más de siete u ocho, y que tienen vínculos con redes de otros países, principalmente México, España, Italia, Colombia, Cuba, Chile y Bolivia.

Consultado por LA NACION acerca de la gravedad del fenómeno, el gobernador de Tucumán, José Alperovich, reconoció el valor de Trimarco en la búsqueda de su hija, pero le quitó toda entidad al problema: “Acá no hay mafias, ni venta de bebés, eso se acabó. El gobernador no va a levantar el teléfono para proteger a nadie”, afirmó.

También el jefe de la policía tucumana, Hugo Sánchez, minimizó el tema: “En Tucumán, la incidencia [de este crimen] no es como se la refleja en algunos medios, más allá de un par de hechos que han instalado el tema a nivel nacional”.

Según el jefe policial, “lo que sí tenemos en un porcentaje elevado es fuga de hogar: chicas que se fugan y terminan siendo víctimas”, razón por la cual, dijo, fue creada la división especial sobre trata de personas. LA NACION quiso saber cuántas personas trabajan en esa repartición.

-Más de 20-, respondió Sánchez.

-Me dijeron que trabaja menos gente-, dijo este cronista.

-¿Pero esto qué es, un reportaje o qué?-, reaccionó enojado el jefe policial, y acto seguido dio por terminada la entrevista. “Chau, papá”, le dijo a su interlocutor, mientras le daba tres palmadas en el hombro a modo de despedida.

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Esclavas sexuales

Crítica Digital
Fecha: 06.03.2008
Para RIMA
Link:

Sociedad / Edición Impresa
INFORME ESPECIAL

Esclavas sexuales
Las denuncias crecieron diez veces en los últimos tres añosLuciana Peker
06.03.2008

Micaela tenía tres años. Su mamá, Marita Verón, 23. El 3 de abril de 2002
Marita salió de su casa en puntas de pie, para no despertar a Micaela, y le
dijo a su mamá, Susana Trimarco, que comprara tintura para teñirse juntas
las raíces. Marita no volvió. Hoy Micaela tiene nueve años. Hace casi seis
años que Susana busca a su hija y Micaela espera a su mamá.

Carlos tenía cuatro años. Su mamá, Andrea López, 24. El 10 de febrero de
2004 Andrea desapareció. Su marido, el boxeador Víctor Purreta, dice que se
fue de su casa. Nunca apareció. Carlos va a cumplir, el 16 de abril, nueve
años. Para la Justicia, Andrea hizo abandono de hogar. No está. Ni ella. Ni
su cuerpo. Ni viva. Ni muerta. Andrea está desaparecida hace cuatro años.
Carlos la espera. Tenía que empezar el jardín cuando su mamá desapareció de
su vida. Carlos, este año, vuelve a hacer tercer grado. No quiere escribir
hasta que su mamá no vuelva.

Marita Verón y Andrea López son dos desaparecidas. Están desaparecidas.
Siguen desaparecidas. Son dos de las 465 mujeres que estarían en manos de
redes de trata, según datos de la asociación civil La Casa del Encuentro.
Sus historias parecen tan increíbles como una novela. Tal vez por eso -o por
la tendencia a mezclar la ficción con la historia viva de la Argentina como
ya hizo Montecristo- la trama de Vidas robadas, la nueva novela de Telefe,
se parece mucho a la historia de Marita Verón.

En la novela, Soledad Silveyra sufre por la ausencia de su hija (Juliana),
que fue secuestrada en un pueblito de Corrientes. La policía dice que se
trata de una fuga de hogar. Mientras tanto, Facundo Arana (Bautista) es un
antropólogo forense que quiere desmantelar una red de secuestradores de
personas y, mientras tanto, se enamora del personaje de Mónica Antonópulos
(Ana), una fotógrafa. Pero el intríngulis, claro, es que el padre de Ana,
interpretado por Jorge Marrale, es el capo mafia de la red de tráfico
humano.

La ficción vuelve a meterse con la realidad. “Yo tengo mucha esperanza. Acá
en La Pampa está todo muy tapado. La policía no la busca a Andrea. A mí me
dijeron que la vieron en un prostíbulo de Córdoba y no puedo hacer nada. Ni
mandan fotos. Por eso tengo la esperanza de que ahora con la televisión se
destape la olla”, dijo Julia Ferreira, la mamá de Andrea López. Julia es
mamá desde los 16 años. Ahora tiene 48 años, 5 hijos, 5 nietos y 5 trabajos
como empleada doméstica del barrio Sur, del Plan 5 Mil, de Santa Rosa, La
Pampa.

Sin la televisión, las luces no miran la ausencia de Andrea ni de las otras
chicas. Desde el 3 de abril de 2007 La Casa del Encuentro realiza frente al
Congreso, todos los días 3 -por la fecha del secuestro de Marita Verón- una
marcha para pedir “Ni una mujer más víctima de las redes de prostitución”.
“Decimos claramente que estas mujeres son desaparecidas porque cuando una
persona es privada de su libertad, secuestrada, torturada, esclavizada y
violada es necesario llamar a las cosas por su nombre”, dijo Fabiana Túnez,
de La Casa del Encuentro.

El delito -igual que el negocio- no para de crecer. La Oficina de Asistencia
Integral a la Víctima del Delito (OFAVI) intervino en 85 casos de trata de
personas en 2007. En 2004 habían actuado en nueve. En sólo tres años los
casos atendidos por el Estado se multiplicaron casi diez veces. Las redes de
trata secuestran por la fuerza o por engaño -con avisos de empleadas
domésticas o de prostitución sin cerrojo- a mujeres que deben trabajar como
esclavas sexuales, sin pago ni libertad. Ellas pierden su dinero y su
documento. No pueden entrar ni salir de los cabarets. Ni comunicarse con su
familia. No pueden salir del circuito en donde la esclavitud sexual es
moneda corriente.

En los casos de Florencia Pennacchi estudiante de la UBA desaparecida en
Buenos Aires y Fernanda Aguirre -una adolescente desaparecida en San Benito,
Entre Ríos se cruzan situaciones de mujeres pobres y de clase media. Todavía
no está confirmado que ellas dos estén secuestradas por redes de trata. Se
sabe que están desaparecidas. ¿Dónde están? La pregunta no tiene respuesta.

“Los prostíbulos son ilegales en la Argentina y la explotación sexual es un
delito, pero sin embargo existen miles de burdeles y departamentos donde se
explota a las mujeres. Parece que en la Argentina existen zonas liberadas
donde intervienen la policía, las autoridades municipales y los jueces”,
dijo Tuñez. “La investigación con carácter de diagnóstico exploratorio
desarrollada en 2006 por la Organización Internacional para las Migraciones
estudió 47 causas penales en distintos puntos del país, en la mayoría de las
cuales hay funcionarios públicos y/o miembros de las fuerzas de seguridad
implicados. El bajo número de condenas habla por sí solo”, dijo Mercedes
Assorati, investigadora de las redes de trata y titular de la Fundación El
Otro. ¿Cómo luchar contra la esclavitud del siglo XXI con algo más que un
control remoto? Assorati propone: “Es necesario que el Estado recupere la
iniciativa para el desarrollo de controles sobre los lugares en los que las
víctimas se encuentran esclavizadas y adopte una política de protección que
brinde a las víctimas las garantías necesarias para que se atrevan a
denunciar a las mafias que las mantienen sometidas”.

En 2007, el INADI habilitó un teléfono (0800-9992345) para denuncias sobre
trata de personas. Hubo 178 llamados para denunciar casos de trata de
personas y 7 mujeres llamaron para contar que se habían podido fugar de
lugares donde las tenían esclavizadas. Con miedo. Con el sello de las mafias
que las creen propias. Que regentean un negocio que crece. Y que ahora tiene
nombre de novela: Vidas robadas.

FLORENCIA

Florencia Penacchi estudiaba Ciencias Económicas en la UBA. Desapareció el
17 de marzo de 2005 en Palermo.

ANDREA

Andrea López desapareció en La Pampa, el 9 de febrero de 2004. Su pareja, un
ex boxeador, fue condenado por facilitar la prostitución.

FERNANDA

Fernanda Aguirre fue secuestrada el 25 de julio de 2004, cuando iba a hacia
su casa. Sospechan que fue vendida a una red.

MARITA

Marita Verón desapareció el 3 de abril de 2002. Una banda la vendió a un
prostíbulo de La Rioja por 2.500 pesos.

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